domingo, 7 de noviembre de 2010

La libertad de pensamiento (II)

EL loro que pide libertad.

Ésta es la historia de un loro muy contradictorio. Desde hacía un buen número de años vivía enjaulado, y su propietario era un anciano al que el animal hacía compañía. Cierto día, el anciano invitó a un amigo a su casa a deleitar un sabroso té. Los dos hombres pasaron al salón donde, cerca de la ventana y en su jaula, estaba el loro. Se encontraban los dos hombres tomando el té, cuando el loro comenzó a gritar insistente y vehementemente:   --¡Libertad, libertad, libertad!   No cesaba de pedir libertad. Durante todo el tiempo en que estuvo el invitado en la casa, el animal no dejó de reclamar libertad. Hasta tal punto era desgarradora su solicitud, que el invitado se sintió muy apenado y ni siquiera pudo terminar de saborear su taza. Estaba saliendo por la puerta y el loro seguía gritando: “!Libertad, libertad!”.   Pasaron dos días. El invitado no podía dejar de pensar con compasión en el loro. Tanto le atribulaba el estado del animalito que decidió que era necesario ponerlo en libertad. Tramó un plan. Sabía cuándo dejaba el anciano su casa para ir a efectuar la compra. Iba a aprovechar esa ausencia y a liberar al pobre loro. Un día después, el invitado se apostó cerca de la casa del anciano y, en cuanto lo vio salir, corrió hacia su casa, abrió la puerta con una ganzúa y entró en el salón, donde el loro continuaba gritando: “!Libertad, libertad!” Al invitado se le partía el corazón. ¿Quién no hubiera sentido piedad por el animalito? Presto, se acercó a la jaula y abrió la puerta de la misma. Entonces el loro, aterrado, se lanzó al lado opuesto de la jaula y se aferró con su pico y uñas a los barrotes de la jaula, negándose a abandonarla. El loro seguía gritando: “!Libertad, libertad!”   *El Maestro dice: Como este loro, son muchos los seres humanos que dicen querer madurar y hallar la libertad interior, pero que se han acostumbrado a su jaula interna y no quieren abandonarla.

La libertad implica esfuerzo, ser crítico y estar dispuesto a fracasar por su lucha. Todo esto hace que las personas, que aunque muchas veces protestan por no tener libertad cuando se le es conceden, se ven perdidos, aturdidos e incluso no saben cómo tratarla. Es tal la desorientación que preferimos que los demás manejen nuestra vida, e incluso creemos ser felices de esa manera, pero hay que ser consientes de que si los demás manejan nuestra vida, nunca podremos tener libertad de expresión, ni libertad de acción. Y nosotras nos preguntamos si compensa más la comodidad o la felicidad. Está claro que al principio la comodidad nos puede atraer más, ya que puede mostrar una falsa felicidad, pero al final la persona llegara a la frustración ya que su vida no tendrán ningún aliciente, ninguna meta, nada que le pueda dar sentido a su vida.

Bajo mi punto de vista es importante enseñarles a las personas a encontrar su verdadero aliciente o sueño. Es la única forma en que las personas luchen y reclamen la libertad para poder a llegar a ser felices.

3 comentarios:

  1. Me encantan vuestros post, me haceis plantearme cosas, seguid asi. Ojala hubieran mas blog como este. Gracias!

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  2. Muchas gracias por vuestro comentarios nos hace mucha ilucion que os apasionen este tema, segui nuestro blog que seguiremos colgando, mas temas que os puedan inquietar un poquito el alma, o por lo menos eso pretenderemos. Muchas gracias de nuevo.

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